Los NO terribles 2

Hoy he aprendido con ellos que “Los Terribles 2”,  no es más que una mera etiqueta que, de manera desafortunada, les ponen a los niños y niñas de 2 años… te explico mi por qué.

Mi niña de dos años protesta por casi todo: lavarse los dientes, vestirse con la ropa que le doy, que las galletas estén perfectamente enteras, por la película que ven en el coche; qué comprar o no comprar en el súper; su hermano que le habla, la toca, la empuja, la abraza, la dirige, quiere o no jugar con ella, le prohíbe que se acerque a sus juguetes, cambia de idea y le da sus juguetes, su padre viene demasiado tarde del trabajo, beber del vaso de plástico o cristal, regresar a casa desde el parque, qué cenar…hasta por lavarse el pelo, que es lo peor para ella.

Todo, incluso lo más trivial del día a día, requiere negociación, compromiso y diplomacia. Y en la gestión de las pataletas, ufff…eso es ya nivel avanzado de Maternidad 4, no es fácil, implica enormes esfuerzos, mucho autocontrol y toneladas de paciencia. Es una enorme inversión de tiempo y energía.

Sin embargo mi niña de dos años, después de cada una que lía, me mira con ojos lánguidos y me dice: “No estás enfadada, ¿verdad mamá? Eres mi corazón!”.

Mi niña de dos años, sin que lo esperes, te susurra: “Te quiero mucho mamá”. Y en ese momento le agradeces por haberte elegido como su madre.

Mi niña de dos años canta las canciones junto con la radio, aunque totalmente fuera de ritmo, baila sus bailes imposibles de seguir.

20590272_722019884672165_1659344319703678976_nMi niña de dos años carece de ciertas palabras, por lo que a veces me coge de la mano y me lleva con ella para que le ayude a decir lo que quiere expresar. Para mí es lo más gracioso del mundo, pero mantengo la compostura porque sé que de lo contrario, si me río, la ofenderé a la muerte y llorando me dirá “NO me hace gracia!”

Mi niña de dos años no pesa tanto cuando la tomas en brazos. Pesa lo justo para consolarme y llenarme: ya no es tan suave y vulnerable como un recién nacido, pero sigue siendo igual de extraordinario llevarla cerquita.

Mi hija de dos años se acuerda de todo. También de lo que me gustaría olvidar a mí. Se despierta por la mañana pidiendo su “pan con mantequillos”. Siempre me mira, lista para señalarme mis errores, mis olvidos, mis contradicciones.

Pero mi hija de dos años recuerda inocentemente que las promesas se mantienen siempre. Trae a mi mente los detalles preciosos de un viaje. Detalles que yo había olvidado.

Mi hija de dos años me autoriza a sentir un amor que no tiene límites y que no tiene restricciones. Un amor bestial, descarado, completo. Un amor inmenso.

Me obliga a dar siempre lo mejor de mí, y me perdona con su sonrisa cuando simplemente me equivoco.

Mi hija de dos años es un ejercicio diario de liberación, de recuperación de mi esencia materna, del instinto más puro, el de ser y sentirme mamífera.

Un beso a todxs!

Giuli

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